-Derecho a la in-diferencia.

Publicado en por Andrés Poveda Alarcón

 


 


De la misma forma que algunos de otras altitudes se asombran aun de que los “otros” distantes hablen y vivan cosas diferentes; algunos de otras latitudes aprecian al “otro”, entre otras, por el color de la piel y por esas particularidades g/fenotípicas y folklóricas que los hacen según su óptica peculiarmente diferentes y llamativos.

Pero detrás de esta paradoja, de la vaga lectura que pueda hacerse de cómo se miran entre “otros”, esta la apreciación que en ocasiones se hace de los modos de vida, y desde la cual se otorga la participación en algunos espacios de incidencia. Unas veces condescendiente y por eso algunas veces egocéntrica y paternalista.



Ante la instrumentalización política de nuestra condición de inmigranteS, ya se sea "sudaca", "negro", "Moro" o "Chino", en escenarios con tinte electoral y de protagonismo por parte de representantes de inmigrantes autóctonos y foráneos, se aboga por el derecho a la in-diferencia.

Se quiere decir, “al no demarcar la otredad exótica en la reivindicación de las condiciones de igualdad”.

Demarcar la diferencia es inherente en los seres humanos, pero utilizarla para exotizar espacios de incidencia no debe ser la condición que regule nuestras relaciones, ni mucho menos la participación en nuestras luchas.

 

Por la participación y no por la asistencia, por la expresión y no por el ventrilocuismo.

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