INMIGRACIÓN UNA DEFINICIÓN +

Publicado en por Andrés Poveda Alarcón

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Son muchas las definiciones que giran alrededor de lo que se entiende por inmigración, unas parten de la economía neoclásica[1], otras de las posturas de la nueva economía de la inmigración[2], otras de la teoría de los sistemas de inmigración[3], otras de las reivindicaciones de los de los estudios de los flujos transnacionales y quizás las mas generalizadas, las que deambulan en el común de la gente gracias a las posturas políticas e ideologías. Frente a la falta de un consenso unificado nos encontramos con una variedad de interpretaciones frente a visiones, conceptos y prácticas que dificultan el ejercicio de quienes trabajan con la población inmigrada.

 

Desde la relación inmigración-trabajo planteamos que la inmigración es una construcción social intencionada. Construcción en el sentido que aquello que se entiende por inmigración se cimienta, entre otros, desde cuatro tipos de discurso; el discurso normativo de la Unión Europea; el discurso regulador de la Ley de Extranjería; el discurso legitimador de los partidos e ideologías políticas y el discurso masificador de los  medios de comunicación que difunde las visiones anteriores. Estos discursos confrontan al “autóctono”/nacional con un “otro”/trabajador extranjero inmigrante criminalizado, ya que lo que prevalece en dichas alocuciones es, el carácter “ilegal” de las personas con situación administrativa irregular, el control policial de las fronteras como gestión de los flujos migratorios, la problematización social del colectivo inmigrado y el endurecimiento de la ley de Extranjería. Intencionada, en el sentido que estas construcciones buscan confrontar a la clase trabajadora al inducir una visión generalizada del trabajador inmigrante como un gasto social y al animar la respuesta contestataria de los trabajadores extranjeros basada en su contribución social, cultural y económica. Prueba de esto las palabras de Mariano Rajoy presidente del Partido Popular el mes de septiembre de 2008 "Hay 120.000 extranjeros cobrando el paro mientras que 20.000 españoles tienen que ir a la vendimia francesa".

 

Lo que se eclipsa detrás de lo que se llega a entender por inmigración mas allá de la notoria intencionalidad de dividir la clase trabajadora, es la emergencia de un nuevo tipo de trabajador, aquel que es para un buen numero de empresarios mano de obra barata que se contrata, se despide sin causa justa, se retorna o se expulsa; aquel trabajador que se negocia en el mercado laboral a través de la contratación en origen como temporero y falso autónomo.  El trabajador inmigrante, parece ser algo ambiguo, en el sentido en que no es una cosa ni la otra si no una tercera, una nueva construcción social que no permite tratar de  igual a los trabajadores en general, por que La condición de inmigrante prevalece en la confrontación entre quienes ejercen las tensiones en lucha por las condiciones desiguales en  materia laboral.

 

Se es de manera homogénea trabajador, pero el inmigrante primero tiene que ganar ese estatus a través de la adquisición de los “papeles”.

 

El acceso procesal a los Derechos por parte del trabajador y trabajadora extranjeros, nos acerca más a la idea de que el cumplimiento y ejercicio de estos se relaciona con la adquisición/renovación de los diferentes tipos de permiso de trabajo y residencia, que con la plenitud de igualdad en todas las fases del ejercicio laboral y social. El trabajador inmigrante es una invención capitalista, una victima del modelo económico.

 

 


[1]

Según esta teoría, la causa principal de la inmigración radica en los esfuerzos que hacen las personas para obtener una renta lo mas alta posible, trasladándose para ello de economías de renta baja a economías de renta alta (Borjas 1989)

[2]

Esta teoría es de tipo económico según la cual la inmigración no solo puede explicarse por las diferencias de renta entre países, si no que también influyen en ella otros factores,  enfatiza que la decisión de inmigrar no la toma solamente una persona si no que constituyen estrategias familiares encaminadas a obtener la mayor renta posible y a mejorar las oportunidades de supervivencia. (Hugo 1994)

[3]

según la cual los movimientos migratorios surgen de la existencia entre los países de acogida y expulsores de lazos históricos relacionados con el intercambio de población mígrate y de vínculos económicos, culturales, políticos, y militares a lo largo de la historia, que ha repercutido en la decisión migratoria.

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