Colombia y los pasaportes gringos

Publicado en por ZOOCIEDAD

Por: Elespectador.com

Un cable relata que el repentino aumento de pasaportes adulterados no es coincidencial. Todos los casos fueron remitidos a la Unidad de Prevención de Fraudes.

Tráfico de personas
Foto: Gabriel Aponte
Dos de los casos fueron reportados por el DAS, mientras que otro fue descubierto por la Unidad de Prevención de Fraudes de Estados Unidos.

En febrero del año pasado, mientras el país se debatía entre la supuesta continuación del uribismo y el hoy tambaleante Partido Verde, la Embajada de Estados Unidos en Bogotá se encontraba preocupada por asuntos completamente diferentes. Al parecer, y sin razón aparente, el fraude de pasaportes de nacionalidad americana estaba aumentando. Esta situación quedó retratada en un cable enviado a la central de la Embajada en Washington y da cuenta de tres casos sorprendentes, dos de tráfico de personas y uno de falsificación de identidad, que alarmaron al entonces embajador William Brownfield.

En el primer caso, que fue descubierto por personal de la aerolínea Avianca el 4 de enero de 2010, se trataba de un menor de 16 años que se encontraba viajando solo a Estados Unidos y que mostraba maneras sospechosas. Avianca refirió el caso alDepartamento Administrativo de Seguridad (DAS), que comprobó que el pasajero, de quien se creía era de nacionalidad colombiana, portaba unpasaporte falso de Estados Unidos.

Consecutivamente, el DAS le informó el caso a laUnidad de Prevención de Fraudes (FPU, por su sigla en inglés) de Estados Unidos,que pidió al joven y a su padre que se presentaran en la Embajada para comprobar su identidad. Ni el joven ni el padre se presentaron ante las autoridades americanas, haciendo que éstas cancelaran sus documentos de viaje y remitieran el caso a fiscales colombianos para que alzaran todos los cargos posibles en contra del padre del menor, actualmente acusado de tráfico de personas.

Seguidamente, el 18 de enero, el DAS volvió a reportar a la Unidad de Prevención de Fraudes el caso de un joven de 20 años, de nacionalidad estadounidense, que, por medio de un interrogatorio, había reconocido que era un impostor. El caso quedó bajo custodia delDAS, hasta que el 20 de enero, con su verdadera identidad y un pasaporte de emergencia emitido por la Embajada de Estados Unidos, el joven fue deportado a su país. 

Se trataba, según la FPU, de un fugitivo americano que, con tal de evadir la ley, compró un tiquete con dirección a Colombia para buscar la libertad. El cable dejó constancia de que ya existía una orden judicial para que el joven fuera arrestado apenas regresara a EE.UU. Sin embargo, éste y el caso pasado fueron calificados por la Embajada como “impostores no sofisticados y fue el tercer caso, calificado como “fraude sofisticado de pasaporte”, el que en realidad los impactó.

El 14 de enero un informante del FPU detalló la mala fe de una familia de cuatro personas que viajaba a Estados Unidos. Uno de ellos, un niño de nueve años, confesó en interrogatorio que portaba un pasaporte americano que no le pertenecía. Entonces, el organismo de control logró comprobar que la fotografía que tenía el pasaporte americano ya había sido utilizada en una visa negada y que, aunque no perteneciera al menor, era completamente original. El DAS confiscó el documento fraudulento y detuvo a los ciudadanos que estaban acompañando al menor. 

La Unidad de Prevención de Fraudes comenzó una exhausta investigación en la que comprobó que la madre del menor había viajado a México para cruzar la frontera con la ayuda de un contrabandista. También tenían la sospecha de que una hermana de seis años sí había podido viajar a Estados Unidos en diciembre usando  la misma modalidad y que el padre de los menores se encontraba en ese país como ilegal desde hace varios años. El adulto, un ciudadano estadounidense, que acompañaba al menor  el 18 de enero, fue detenido y está siendo procesados por el delito de tráfico de personas.

En este caso, la FPU también logró comprobar que el pasaporte americano del menor tenía un sello falso de inmigración colombiana, razón por la cual se empezó una investigación por corrupción en contra del oficial responsable y se pidió enfatizar la seguridad en los asuntos relacionados con fraude de pasaportes estadounidenses.

Finalmente, el embajador Brownfield comenta en el informe que el último caso “era particularmente perturbador”, porque el pasaporte estadounidense era original y lo único que estaba alterado era la fotografía. Asimismo, manifestó su preocupación de que el requerimiento de apariencia personal para los solicitantes de pasaporte no hubiera sido suficiente para detectar que la foto pertenecía a la de un menor que no tenía ciudadanía americana.

“A medida que se ponen en marcha nuevas tecnologías para mejorar la seguridad de los pasaportes, vale la pena mencionar que la tecnología de reconocimiento facial que se usa para los solicitantes de pasaporte y que contrapone éstos con los registros de solicitantes de visas, debió haber captado este fraude, ya que el niño tenía solicitudes anteriores de visado en la base de datos consular”, manifestó el embajador.

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