El manifiesto de Atenas
En este momento, el problema principal para los sindicatos europeos es que la crisis financiera que afecta a Grecia, Irlanda y Portugal y las políticas más generales de gobernanza de la austeridad en otros Estados miembros están ejerciendo una presión a la baja sobre los salarios, los servicios públicos, la seguridad social, las pensiones, las condiciones de trabajo y los niveles
de vida.
La CES está muy preocupada por las consecuencias negativas que, hasta ahora, han provocado los rescates de las economías con dificultades, organizados por la UE y el Fondo Monetario Internacional. Las medidas de austeridad impuestas, por ejemplo en Grecia, Portugal e Irlanda, han empeorado la situación, y los países afectados se enfrentan a un largo periodo de recesión continuada, al aumento de la deuda, a la presión sobre las normas y los derechos laborales y al desempleo. Existe un riesgo real de que los países y sus ciudadanos se endeuden todavía más, con gran peligro para Europa y sus Estados miembros.
La CES exige, por tanto, y de forma urgente, un cambio político importante en el enfoque de la UE para que ofrezca una ayuda eficaz a los países en dificultades.
El nuevo pacto Euro Plus aplicable a la eurozona y a otras seis economías, tiene implicaciones importantes, sobre todo en materia de salarios, puesto que incluye recomendaciones a los
Estados miembros sobre:
comparaciones de los costes unitarios de la mano de obra;
hostilidad hacia la indexación de los salarios y, en general, hacia la negociación
centralizada;
vinculación entre salarios y productividad, sin incluir la inflación;
presión a la baja sobre los salarios en el sector público y, en algunos casos, sobre los
salarios mínimos, con consecuencias también para el sector privado;
presión a la baja sobre los derechos a la pensión y los regímenes de jubilación
anticipada;
promoción de controles presupuestarios y constitucionales estrictos sobre la deuda y el
gasto públicos.
La CES afirma que este enfoque es totalmente inaceptable para los sindicatos europeos y hará
campaña a todos los niveles para que se respeten los siguientes principios:
los salarios no son el enemigo de la economía, sino su motor, y promueven el crecimiento
y el empleo;
debe respetarse la autonomía de los interlocutores sociales en la negociación colectiva y
salarial mientras que las organizaciones sindicales deberían coordinar mejor la
negociación colectiva;
hay que mejorar el poder adquisitivo de los salarios y retribuciones de los trabajadores,
con incrementos que estén en línea con la inflación y la productividad, mientras se
conservan los actuales sistemas de indexación salarial con el objetivo general de una
distribución justa de la riqueza;
hay que invertir el proceso hacia la desigualdad en los ingresos;
hay que intensificar la lucha contra el dumping salarial y fiscal y hay que aplicar el
principio de igual salario por igual trabajo;